Cuando pides dinero a una entidad financiera y presentas un bien inmueble como garantía, estás solicitando un préstamo hipotecario. La entidad financiera te presta una cantidad determinada con ciertas condiciones y en función de tus ingresos estos son los componentes del préstamo hipotecario que tienes que valorar:
La cantidad solicitada: Cuando pides un préstamo hipotecario, la entidad financiera realiza una tasación de la casa para saber su valor. Generalmente una entidad financiera estará dispuesta a prestarte el 80% del valor de la casa.
El plazo de devolución: Son los años que vas a tardar en devolver el dinero. Los plazos más comunes son 20,25 y 30 años, pero puedes alargarlo hasta 35 años.
T.I.N. (tipo de interés nominal): Es una de las principales características entre los préstamos hipotecarios. Pueden ser fijos, variables o mixtos.
Las cuotas: Reflejan cuándo y cuánto pagas. Las cuotas pueden ser constantes (siempre pagas la misma cantidad) o pueden variar con el tiempo (cuotas variables) dependiendo del tipo de interés.
T.A.E. (tasa anual equivalente): Es lo que de verdad te va a costar el préstamo al año. Se calcula con el interés anual y los gastos de la hipoteca y por lo tanto es mejor cuanto más baja. Es el valor más fiable para comparar ofertas de unos bancos con otros. Pero no compares nunca la tae de los préstamos hipotecarios con un tipo de interés fijo con los de interés variable. No tienen nada que ver. Compara fijos con fijos y variables con variables.